En la Prensa
Críticas
Nélida Lecuona. Fina pintora que se caracteriza por la elegancia con que maneja los elementos de expresión, dándoles profundidad conceptual y una suerte de armonía interna digna de ser mirada con detenimiento.
Nélida Lecuona nos transmite con su pincel la música exacta de su ser, con colores cuyo fondo se equilibra por los contrastes hechos con sutileza emocional. Quien contempla la obra entra en su cosmos visual y, en esa arquitectura pictórica, encuentra lo que la pintora quiso decir. Ella es la coreógrafa de su propia danza, porque su técnica es palpable pero misteriosa al mismo tiempo; acepta las leyes del arte figurativo pero va más allá, vuela, y lo que a primera vista es estático, en sus pinturas tiene movimiento, es ascendente como el impulso mágico de su alma.
Nélida Cubile-Lecuona... No me atrevo a afirmar, a determinar como Lyotard quien astutamente dice 'La Mirada Femenina' y prefiero hablar de la mirada selectiva de esta mujer, de su ardiente deseo de un jardín inexpugnable, de su ternura hacia las pequeñas cosas. De su paleta, que delicadamente nos habla, como el persa, en un lenguaje hecho de 'pájaros y rosas'. Celebro su mirada acariciadoramente analítica. En sus pinturas, de tan precisa factura, Nélida nos hace olvidar el insomnio y la tormenta y nos regala un universo sin vacilaciones hecho de cosas bellas. Nélida se ha embarcado en: La búsqueda de una pintura para la felicidad.
Nélida Lecuona... sus obras son descriptivas y al mismo tiempo emerge de ellas una atmósfera mágica y onírica, reflejando dulzura y esperanza...
El primer impacto sensible de la obra de Nélida nos habla de su constante vínculo con el universo de lo tangible. La naturaleza se convierte en paisaje tan pronto como hay alguien que se detiene a observarla, nos dice Sartre. Más allá de ese primer hecho sensible, fluye la ternura de una mujer que, en 'Un Dulce Despertar' o en 'Esperando a Mamá', conmueve a todo aquel que contempla su obra. La hija inconfundible de esa ternura de mujer es esa sensualidad que aparece en 'La Taza de Café' o en los 'Lirios Amarillos' y alcanza las fronteras líricas del erotismo en 'Reencuentro' y 'A Flor de Piel', dos de sus obras más recientes. Hay, sin embargo, anécdotas y secretos detrás de cada una de estas obras. Quien quiera saber tendrá que preguntarle a Nélida.
El estilo de Nélida... reúne las múltiples influencias a las que esta artista ha estado expuesta durante años. No cabe duda de que su lugar de nacimiento en Córdoba y su residencia en Tucumán la vinculan fuertemente al paisaje, lleno de luz y vigor de nuestro Norte. Pero quienes han tenido la oportunidad de ver sus obras (óleos y pasteles) notarán el complejo legado impresionista en la luz y, aún más, el entusiasta brío de forma y color de los pintores modernos de los Estados Unidos, país donde Nélida vivió durante casi veinte años. Sin proponérselo, Nélida está fuera de muchas de las corrientes en boga, aunque no hace alarde de originalidad. Según ella, sólo intenta fijar en sus lienzos aquellos momentos intensamente vividos.